Aquí hay una enseñanza importante que revela cuán lejos se han alejado las iglesias del llamado que Jesús nos dio. La Biblia deja en claro que Jesús pagó el precio no solo para que podamos ser perdonados de nuestros pecados, sino también para que las personas puedan ser sanadas. Por lo tanto, llamó a sus discípulos tanto para predicar el evangelio como para sanar a los enfermos. Por tanto, nosotros, que somos discípulos de Jesús hoy, también deberíamos hacer lo mismo. Esto le resultará claro en esta enseñanza sobre la curación.